Cuidarse a partir de los cincuenta

Los cincuenta años tal vez sean la edad que, al menos en esta era que vivimos, marquen el final de todo atisbo de juventud y preparen al cuerpo para un nuevo tiempo, todavía lejano a le vejez pero previo a su progresiva llegada. Por ello, afanarse en cuidar el cuerpo y en mantener hábitos de vida saludables es fundamental.

Los cincuenta son la edad para corregir todas las malas costumbres que hemos ido postergando con los años, pero que a partir de ese momento pueden llegar a ser cada vez más perjudiciales. Es el momento de dejar de fumar, de reducir el consumo de alcohol y de asociarlo a momentos lúcidos y de esparcimiento, de comer mucha fruta, de aumentar el consumo de verduras, de practicar deporte de una manera constante y amena –pero también menos exigente que cuando se tenían cuarenta años-.

Reducir el estrés mental es fundamental para alcanzar una cierta estabilidad emocional, una relativa felicidad y una posición positiva para afrontar los lustros que aún quedan de vida. La intensidad en el trabajo puede ser la misma, pero al llegar a casa hay que saber aparcar todos los problemas y empezar a apreciar los pequeños detalles de la vida como no se había hecho antes. Las fuerzas empiezan a no ser las mismas, pero la ilusión y las ganas por seguir siendo joven pueden suplir cualquier carencia física.

Los cincuenta son también el momento para escuchar a los médicos y seguir sus instrucciones a rajatabla. Nada de rebeldías, de orgullos ni de opiniones testarudas, lo que tocas es ir cada vez a más revisiones y estar seguros de que la salud está estupenda. Combatir problemas de colesterol y de hipertensión será una premisa que no habrá que tomar a la ligera ni en broma. Y es que los cincuenta son la edad perfecta para comerse la vida.