Cuidados de la piel cuando se sufre dermatitis atópica

La dermatitis atópica es un problema dérmico mucho más común de lo que se piensa, y no solo en el caso de niños, también en el de adultos. Este tipo de afección cutánea no tiene un origen claro, pero sí se ha constatado que está mucho más presente en países situados al norte y en áreas industrializadas.

Se trata de una enfermedad que se manifiesta en forma de brotes que pueden resultar molestos e incluso crear problemas en la vida diaria o de autoestima, de ahí que sea importante tratarla adecuadamente. Una enfermedad que no tiene cura y que se caracteriza por la aparición de lesiones y eczemas en la piel, de costras que pueden convertirse en heridas. Aparecen sobre todo en cara, cuello, cuero cabelludo, parte superior del tronco y, a veces en la parte interior de rodillas y codos. Placas que ocasionan un picor intenso.

El gran problema de la dermatitis atópica es que no tiene cura. Se pueden mitigar los síntomas y intentar suavizar los brotes, pero en una enfermedad crónica y sin tratamientos que ofrezcan resultados, aunque sea a largo plazo. En caso de brotes de cierta gravedad, el tratamiento pasa por el uso de antihistamínicos para controlar el picor y corticoides. Pero se trata de un medio para controlar el brote, la enfermedad seguirá latente en la piel y circunstancias como el clima, la polución o el estrés pueden desencadenar nuevas manifestaciones.

Quien sufre de dermatitis atópica debe extremar el cuidado de la piel. La limpieza y la hidratación son fundamentales. Utilizar productos naturales sin agentes químicos, no mantener la piel húmeda durante mucho tiempo y evitar productos cosméticos que puedan evitar que respire correctamente es esencial. Y también lo es mantenerla bien hidratada, por fuera con productos específicos y por dentro con una correcta ingesta de agua. Son precauciones que no impedirán los brotes, pero sí que pueden espaciarlos en el tiempo o hacer que sus síntomas sean más leves.